Cómo hacer una sesión de Reiki Tradicional: ¿música, gemas, incienso, etc.?
- Marcos

- 5 ago
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 18 ago

En la actualidad asociamos el Reiki a sesiones relajantes de unos 45-60 minutos, con música, incienso, puede que con cuencos tibetanos, quizás con piedras o con otras herramientas de las que disponga el terapeuta. Cuando vamos a la consulta de un reikista, no esperamos que nos dé Reiki sentados en una silla, sin música, sin añadidos y durante 20 minutos, pero esto último tiene más que ver con el Reiki Tradicional Japonés que lo otro, y ahora vas a comprender cómo te empodera este enfoque más tradicional. Empecemos viendo cómo no hacer una sesión de Reiki Tradicional Japonés.
Juguetitos espirituales
Cuando empecé en el mundo del Reiki hace más de 15 años, incorporaba a mi práctica toda clase de «juguetito espiritual» que pudiera potenciar mi sesión y, por supuesto, cada curso recibido me aportaba más y más herramientas que añadir. Al final, la sesión podía lucir así:
Cuarzos en las esquinas de la camilla, piedras sobre el paciente, incienso hecho por los monjes de no sé dónde, cuencos tibetanos, una música con frecuencias sanadoras, algún símbolo bajo la camilla, un altar con los 4 elementos, etc. Pero... ¿esto no era una sesión de Reiki?
Cuando no nos sentimos seguros sobre lo que ofrecemos, tendemos a adornarlo al máximo.
Pensamos que todas esas herramientas terminarán de aportar el poder que nosotros no creemos tener —o que creemos que Reiki no tiene—, pero lo cierto es que estamos engañándonos con una falsa sensación de seguridad. Si doy Reiki sin música, sin incienso, sin nada, incluso sin camilla, ¿mi Reiki es menos válido? No. De hecho, Reiki se expresará de forma más evidente porque mis sentidos están solo en Reiki y le estoy demostrando mi confianza.

Te pongo un ejemplo. Imagina que eres el mejor masajista del mundo. En una sola sesión tus pacientes mejoran considerablemente. Alguien te llama para que acudas a su casa a darle un masaje por un problema de espalda. Llegas y tu paciente está tumbado con la espalda llena de artilugios: agujas de acupuntura, parches de electroestimulación, vendas neuromusculares, etc. Tú no puedes trabajar así, ¿verdad? Si quieres demostrarle lo bueno que eres, el paciente ha de confiar en ti durante la sesión y prescindir de todos esos accesorios que, no es que no sirvan, es que ahora entorpecen tu labor. Algo así le ocurre al Reiki cuando lo llamas pero tu fe está en otras herramientas de las que no te quieres desprender. No le das espacio ni confianza para expresarse.
Por otra parte...
Tú valor como reikista no se encuentra en la capacidad para ofrecer experiencias para los sentidos o sesiones de spa en las que el cliente salga flotando.
¿Te imaginas a Mikao Usui dando ese tipo de sesiones? Entiendo que al ego le encanta oír maravillas de sus clientes, pero esto puede ser una forma de autoengaño porque no confiamos ni en Reiki ni en nuestra capacidad para que Reiki se exprese a través de nosotros en todo su potencial.
La sesión relajante
Cuando nos dedicamos al Reiki de manera profesional, queremos que el cliente salga satisfecho, que vuelva, incluso que nos recomiende, y esto lo hacemos ofreciendo una experiencia relajante. Pero la cruda verdad es que no hace falta ser reikista para ofrecer esto, pues cualquier persona que se tumbe 45 minutos, con música agradable, luz tenue y contacto humano va a salir relajada de la sesión, aunque no reciba Reiki.
No le estamos dando al Reiki la presencia que se merece porque la mayoría de practicantes no sienten una plena confianza en el Reiki. Cada vez más reikistas e instituciones de Reiki afirman, casi orgullosos de no caer en el intrusismo laboral, que el Reiki es una técnica COMPLEMENTARIA —insuficiente por sí misma, vaya— que relaja, libera del estrés y ayuda a activar los mecanismos naturales de autosanación. Comparemos esto con lo que Mikao Usui, creador del sistema, escribió en su manual:
«Es la facultad de mi método, que sana enfermedades difíciles con facilidad. No tienes que tomar ninguna medicina o soportar ardientes tratamientos con moxa. Un tratamiento toma corto tiempo. Estas son las razones por la que mi método es muy original».
Esto último nada tiene que ver con una técnica «complementaria», ¿verdad? ¿Dónde queda esta esencia? Se ha perdido por completo. El Reiki que canaliza el reikista promedio es un Reiki tímido, que entra por una puerta entreabierta, es un «pasa, pero solo lo justo para que no pierda mis creencias», y lo reconozco claramente porque he estado ahí. No obstante, los practicantes no son conscientes de esto, pues ya se han acostumbrados a una falsa sensación de seguridad.
Lo que determina nuestra capacidad de permitir que Reiki se exprese a través de nosotros es nuestra calma mental y apertura del corazón, nuestra elevación espiritual, nuestra entrega total e incondicional, y esta entrega es siempre parcial cuando no queremos desprendernos de nuestras ideas, condicionamientos, creencias e incluso nuestra identidad como ser separado de los demás.
Creencias limitantes en Reiki
Algunas de las creencias mundialmente aceptadas por los practicantes de Reiki y que afectan a nuestra capacidad para sentir y compartir esta energía son:
Yo canalizo energía y se la transmito a otra persona: permites que la energía se exprese, te entregas a ella y entregas tu mente, haciendo partícipe de dicha entrega a la persona que tienes delante, compartiendo con ella el gozo que Reiki te hace sentir. Ambos os entregáis sin tener ni idea de qué pasará.
Pongo las manos en zonas que necesitan energía: jugamos a poner las manos en diferentes partes solo para mantener nuestra consciencia bien presente, pero no hay un «yo» dando algo a un «otro». Esta idea nos mantiene en el ego, en la mente controladora.
Tengo que pasar por todos los chakras: tienes que estar presente, entregado y consciente. Es la única norma. No es necesario pasar por posiciones concretas, aunque en el Nivel I lo hacemos así para reducir la inseguridad, pero explicamos que en realidad estamos haciendo una «meditación» en diferentes partes del cuerpo, no reponiendo energía.
Reiki es una terapia complementaria, pero no cura enfermedades: no te corresponde a ti definir lo que es Reiki, le corresponde a Reiki, y para ello has de dejar que se exprese sin limitarlo con creencias como esta última.
Son necesarias sesiones periódicas para sanar: la sanación puede llegar en una sola sesión. y esta no tiene por qué ser una curación física. Nuestra entrega al Reiki-Amor ha de ser máxima, de forma que ni se nos pase por la mente que la persona tiene una carencia subsanable en varias sesiones. Cuando vemos desde los ojos del Amor, solo vemos luz, no oscuridad. Desde este punto de vista, no caemos en el concepto «varias sesiones» para quitar «oscuridad». No obstante, en la práctica el cliente puede decidir tener varias sesiones para permitirse aceptar el Amor que se le está dando desde el primer día.
En el Dento Reiki —el Reiki Tradicional que se practica actualmente en la Gakkai—, algunas de las anteriores creencias son totalmente aceptadas. A día de hoy se centran demasiado en encontrar energía negativa en el cuerpo —byosen— y en eliminarla, pero en mi experiencia puedo decir que este enfoque es limitante tanto para tu crecimiento espiritual como para el resultado de las sesiones, pues es el punto de vista de la mente separada —ego— y no del Amor —Reiki—. El concepto de sanación que comparto con mis alumnos está fuertemente basado en la espiritualidad no-dual —Advaita, UCDM, etc.— y trasciende incluso la visión más tradicional del Reiki.
Lo único que necesita el paciente es luz-amor-reiki, pues ha enfermado porque no se ha permitido a sí mismo expresar dicha luz-amor-reiki desde su corazón.
Ahora bien, ¿cómo hacer entonces una sesión de Reiki Tradicional Japonés?
Volviendo al tema de este artículo, cuantos menos estímulos reciba la persona, mejor. Opta por lo sencillo, lo sutil, lo minimalista. La neutralidad es el mejor consejo tanto para la habitación como para el reikista: sin colonia, sin incienso, sin decenas de pulseras haciendo ruido, sin música emotiva, etc.

La música, además de no ser necesaria para transmitir Reiki, puede crear una experiencia de sugestión tanto en ti como en la otra persona. Si quieres evitar que se escuchen ruidos del exterior, usa ruido blanco a bajo volumen, te ayudará a permanecer presente. Si usas música, asegúrate de que sea muy suave y de que pase desapercibida.
El incienso tampoco aporta nada. Más bien lo contrario: algunas personas tosen y otras encuentran el olor demasiado fuerte, aunque tú apenas lo huelas.
La habitación tampoco necesita ninguna preparación especial antes de la sesión como «limpiezas» energéticas, piedras u otras protecciones. Todo esto son creencias basadas en el miedo.
Y por último, a modo de resumen:
Poner demasiado esfuerzo en ofrecer una experiencia sensorial también se basa en la inseguridad, pues creemos que el Reiki no es suficiente y que debemos dar algo más.
No tiene nada de malo ofrecer sesiones agradables, pero es vital que nuestro foco se mantenga en el Reiki y que no nos sintamos incómodos si tenemos que ofrecer una sesión «a pelo».
Desdiciendo todo lo anterior
Cuando nuestra percepción se abre, cuando nuestro corazón se expande, todo es perfecto tal y como es. Hay personas que no están preparadas para recibir más de lo que puedes dar en este momento y tu servicio es perfecto. Cada terapeuta recibe las personas a las que puede ser de ayuda, pues el impulso de ayudar, si es sincero, lo pone todo en su lugar. No obstante, hay en ti un anhelo fuerte de liberación, de volver a la Fuente, de ser tú mismo, de ser auténtico y genuino. Es ese anhelo el que te ha traído hoy hasta el final de este artículo. Si quieres investigarlo y seguir aprendiendo, estaré encantado de ayudarte.




Comentarios